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El
embarazo es un período normal y natural
en la mujer y, por lo tanto, no debe ser considerado
como una enfermedad. Sin embargo, las embarazadas
pueden estar enfermas sin saberlo, ya que muchas
dolencias no presentan molestias. Este desconocimiento
puede alterar el desarrollo normal del embarazo.
Por otra parte, durante el transcurso del embarazo,
la mujer se puede enfermar, ya sea por enfermedades
ajenas al embarazo o relacionadas con éste,
lo que implicará una atención
más dedicada. El control prenatal permite
detectar con anticipación aquellas dolencias
y tratarlas adecuadamente.
Es fundamental que el primer control se realice
lo más pronto posible y que los siguientes
sean periódicos y sistemáticos.
La regularidad la determina el médico
según su diagnóstico, aunque generalmente
son una vez al mes.
Es importante que cumpla
con todas las recomendaciones médicas
y no se guíe por las creencias populares
o los consejos de otras personas como familiares
o amigas.
Los controles también
dan la oportunidad de plantear sus consultas
e inquietudes al médico. Una buena idea
para recordarlas es anotarlas en su cuaderno
de controles.
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